FlipyFlux
es una herramienta a través de la cual conectar con el cuerpo y su movimiento.
Aunque íntimamente ligado al juego, es mucho más que un juguete, es baile, es
acción, es imaginación, es salud, es risa, es diversión, es ciencia.
Si profundizamos en su forma, se trata de la materialización más exacta que hay
del concepto del toroide, y sobre todo, de su movimiento. Un toroide, se forma
a partir de una espiral que es permanentemente expulsada y absorbida. FlipyFlux
nos sumerge en la espiral, provocando que levantes los brazos y expandas el
pecho, a través movimientos amplios, redondeados y coordinados. Al mismo
tiempo, te masajea de forma suave pero penetrante, llevando el foco de atención
a tu cuerpo, al aquí y al ahora, y permitiendo liberar el estrés acumulado en
cuello y hombros. La unión de estos factores hace que experimentes un estado
general de armonía y serenidad casi instantáneo, como demuestra el estudio realizado con la GDV.
Se
trata de una oportunidad para desarrollar la psicomotricidad, una forma de
autoconocimiento y la posibilidad de explorar un nuevo malabar lleno de trucos
y destrezas por explorar. Puedes conocer más sobre cómo actúa en la guía psicopedagógica.
En el
Taller de Artesanía, Plástica y Desarrollo Personal, en el espacio de expresión
corporal, se han propuesto conocer todo el potencial de este instrumento. Al
sacar el objeto de la bolsa, a simple vista son muchas anillas metálicas, pero
de repente ¡sorpresa! Se convierte en un toroide, un objeto muy llamativo y
vistoso. Nos quedamos asombrados, y comenzamos a verlo, sentirlo, probando
todas las formas posibles que se puede hacer con ello, con la mano, el brazo,
con un palo, con el compañero… se cierra, se abre, rueda por nuestro
cuerpo...¡¡y no se rompe!!
Pudimos comprobar como cada persona cogía el objeto, lo miraba con
mucha atención e investigaba qué se podía hacer con él, los compañeros de alrededor observaban con
atención, para ver que se descubría. Intentaban avisar a tiempo al compañero
cuando se le iba a escapar y esto provocaba risas cada vez que ocurría y terminaba en
el suelo o en el regazo del compañero.
¡¡¡Nos gusta el flipyflux!!!…complejo de decir pero fácil de
utilizar. Con este elemento podremos trabajar muchas cosas, la
psicomotricidad, controlando el objeto con nuestro propio cuerpo, la atención,
observando como el objeto va cambiando de forma cada vez que lo tocamos, el
autoconocimiento, descubriendo todas las posibilidades que tiene. Es relajante,
cuando lo estás utilizando sientes una sensación de relajación y de
tranquilidad.
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