La persona con discapacidad intelectual tiene que ser la protagonista de sus acciones, con el apoyo
del educador debe decidir en qué aspectos quiere mejorar, qué objetivos quiere
trabajar y qué tareas prefiere desarrollar. Es necesario que la persona entienda la responsabilidad que representa decidir
sobre sus aprendizajes y el compromiso que adquiere con sus decisiones. Todos los
usuarios del centro cuentan con un Programa de Atención Individual (PAI) definido y
realizado con la participación del usuario o, en su caso, de su representante,
en el que se garantizan las adaptaciones necesarias para que la persona
comprenda y participe.
El PAI es un documento
donde se especifican los programas y actividades que desarrollará el usuario y
los objetivos personales a trabajar en cada una de las áreas de apoyo. Para poder elaborarlo es necesario identificar las preferencias e intereses de la persona, las actividades y contextos en los que suele
participar con mayor probabilidad, los lugares o entornos en los que se moverá habitualmente, el nivel o intensidad de las necesidades de
apoyo y las fuentes de apoyo.
En el centro ocupacional se realizan tutorías individualizadas (Participación en mi PAI) con el fin de implicar al usuario en
su propio programa, tenemos que conocer sus intereses, metas y deseos
personales.
Cada tutor elige junto con el usuario, los objetivos por los que se comenzará a trabajar. La información recogida se añade en cada uno de
los diferentes ámbitos de intervención: familiar, ocio, ocupacional, personal y de relación y participación social.
Todos los usuarios del centro realizan su tutoria independientemente de las necesidades de apoyo y comunicación que precisen. En estos casos, el educador hace el papel de traductor vital de sus deseos: por el conocimiento que tiene de la persona, por la observación de sus gestos o reacciones, por la información que recaba de la familia etc. Se utilizan pictogramas, dibujos y objetos para facilitar la comprensión, y muy importante, les apoyamos pero a la vez les damos tiempo para que respondan sin anticiparnos.
Antes de realizar la tutoría es necesario planificar y organizar muy bien todos los materiales y recursos que se van a utilizar durante la sesión, porque tenemos que realizar una escucha activa de la persona. La anticipación también es importante, se ponen calendarios con las fotos para que ellos vayan identificando que día les toca, ellos suelen estar muy pendientes consultando a menudo el panel.
A primera vista, sobre todo en las personas con mayores dificultades de comunicación, puede parecer que responden arbitrariamente, o que lo que dicen no tiene sentido, pero luego comprobamos que sí que nos dan pistas sobre sus deseos. En las tutorías ellos se sienten importantes porque les escuchas solo a ellos, han aprendido qué significa hacer la tutoria y aprovechan ese momento para contar sus necesidades, a veces cosas del día a día, otras veces, cosas importantes que nos sorprenden. Puede parecer, que dicen lo que primero les sale pero luego comprobamos que de verdad si tienen ese deseo, porque persisten en el mismo en la siguiente tutoría. Comprobamos que en sus vidas pocas veces se enfrentan a situaciones de elección, esto también lo están aprendiendo.
Lo más difícil en el desarrollo de la tutoría es el momento de la evaluación, les cuesta temporalizar, se valora una temporada y no el momento, en el día a día se les van recordando los objetivos que ellos mismos se han marcado, y comprobamos que aumenta su implicación y motivación por lograr la meta propuesta.
Os dejamos un vídeo de momentos de una tutoría con apoyo y accesibilidad cognitiva
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